domingo, 11 de agosto de 2013

Adoro el cambio, hace la vida más sutil, más completa, más viva.
Adoro los cambios porque en los momentos de tristeza giran 360 grados las heridas, o porque en los momentos de felicidad te sirven para poner los pies en el suelo- 
Y nos atormentamos siempre diciendo que lo bueno dura poco, y lo malo demasiado. Y deshacemos en prisas la nostalgia sin saber, que a veces, recordar nos ayuda a saber quienes somos realmente. 
También aceleramos el corazón en los principios, acelerando a la vez los finales,  y siempre terminamos dandonos cuenta de que si hubiesemos puesto el ralentí al pulso, ahora seríamos mucho más felices. 
Al fin y al cabo, te acabas quedando con esa vida que te recuerda que el instinto sabe mejor a fuego lento, que las prisas generan atascos, que el frío siempre se echa de menos en verano, y en invierno el calor.
Somos inconformistas porque cambiamos, y somos humanos por el cambio también.
Por eso me encanta, porque nisiquiera se que será mañana de mi, aunque esté completamente convencida de que aunque se parase el mundo 5 minutos, se que no me habría perdido nada.

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