Puedo ser dónde busques consuelo. Tu piso de invierno, tu chalet de verano.
Puedo ser los trozos de tu pasado, tu presente completo.
Puedo prometerte mil cosas que nunca seré capaz de cumplir.
Puedo decirte que será todo perfecto, te aseguro que soy la mejor diciendo mentiras piadosas.
Puedo desesperarte, desestresarte, refugiarte, arroparte, no comprenderte pero abrazarte cuando más lo necesites.
Puedo aportar locura a tu vida, paciencia a tus dedos cuando quieran recorrer mis piernas.
Puedo estar por encima de todo aquello que nunca has sentido, llevarte a dónde quieras, acoplarme entre tus manos a media noche.
Puedo ser efímera, eterna, fugaz. Puedo ser tu peor pesadilla, tus mayores miedos, o llegar a afixiarte en algún que otro beso.
Pero eso sí, si pretendes dañarme, no seré más que el dulce recuerdo del pudo haber sido y no fue.
El sabor del caramelo de un niño, las vísperas del después-
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