Está en proceso una nueva etapa, una nueva página del libro.
Haciendo balance de las cosas buenas y malas del 2012 me he dado cuenta de que
no he perdido nada. He ganado amigos, sensaciones, he reído y llorado lo que
debía, he vuelto a vivir.
A veces, el pasado nos hace más fríos, pero creo que solo es
cosa de cicatrices. Al fin y al cabo, hablando de cicatrices puedo sacar como
conclusión que una vez que dejas de tocar las heridas estas se cierran. Siempre
estarán ahí, como una marca persistente que te recuerda día a día por qué se
hicieron esas heridas, pero al fin y al cabo, es parte de la vida.
He aprendido demasiadas cosas, sobre todo, aunque en menor
parte a dejarme llevar. Solamente nosotros somos los únicos capaces de dirigir
nuestras vidas. Podemos aferrarnos a recuerdos, permanecer anclados al pasado,
e impedir que la vida siga, haciendo así de todo un círculo vicioso. Sin
embargo, hay personas en este mundo que tienen la capacidad de hacerte no
olvidar, sino, sanar de una forma más rápida todos esos impedimentos.
Y es así, ahora mido el tiempo en momentos, ahora sé que de
verdad quiero vivir y que quiero esta vida.
Aquí y ahora, es la única forma.
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