Ya no es tan frío el frío, ni esa sensación de soledad que me pisaba los talones. Ya no tengo que agarrarme a recuerdos para subsistir cuando la nostalgia me ataca. Ya no le echo pulsos al destino imaginando que sería de mi en los brazos de cualquiera.
Ya no imagino el resto de mis noches aparcada en cualquier bar, tratando de evadirme de todo aquello que tenga como apellido verdad.
Y es así, te has apuntado el último tanto del partido, pisando fuerte.
Has conseguido que el frío, ya no sea tan frío y la nostalgia, ahora sea impaciencia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario