Me agobia lo externo. Esa obligación persistente de tener
que hacerlo todo bien, esa sensación idiota de que por mucho que se intente
nunca se consigue.
Voto por los que luchan, por los que ven más allá de sus
narices, por los que a pesar de lo pasado son más fuertes. Incluso cuando
hablamos de amor, vivan los pasotas, los idiotas, los que cierran las puertas
del cielo por crear una sonrisa.
No me fío de lo interno, ni de lo externo. De momento soy feliz, con eso me basta y me sobra.
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