Culminé el impulso de huida con la única excepción que desconfirmaba todas las reglas.
Me negaba, en mis suburbios a dejarte
ir. A abrirte la jaula.
Me negaba rotundamente a que cualquier
día, fugaz, te marchases
y tuviese que sobrevivir, como el
resto.
Pero el resto no sabían lo que era una
tarde de Domingo contigo,
el resto no tenían ni idea de amor,
ni de calma,
ni del fervor que producía tu risa, al
saber que la desgarraba un trozo de mí.
Me negaba a soltarte,
y sin embargo,
debía de haber tomado decisiones más
a tiempo.
No por mí,
porque al fin y al cabo, a mi el
desamor me pasa de largo,
y las balas,
y los sacos de olvido acumulados en la
despensa.
Pero tu eras frágil, y yo notaba la
fuerza con la que me agarraban tus manos
cuando estabas conmigo.
Y pensé mil veces, lo juro,
que no era justo el amor en desventaja.
Pensé que dejarte más tiempo
consolidando aquello que no llegaría a nada
sería el “flash” de esperanza que
me llegaría algún día.
Y no pude más porque llegó.
Y sali hullendo como en el resto de los
casos.
De decisiones equívocas está lleno el
mundo,
y yo, que las tengo hasta en la sopa.
Pero nadie puede remendar un daño
después de haberlo ocasionado de la
misma forma
que actuando en los previos.
Ni yo pude haberme quedado quieta ante
la imposibilidad
de dar más.
Ni pude vivir con la lucha interna del
si, o el no.
Ni supe esperar porque no he nacido
para esperar tampoco.
La impaciencia es cierto, que rompe
límites,
pero hablando de los dos, ¿Acaso los
tuvimos alguna vez?
Y preferí curarte antes de tiempo,
y que no tuvieras que agarrarte a mi,
y que tampoco supieses lo que es
que te pongan el corazón en un puño y
lo regalen,
aunque se que lo sentiste.
Pero no quería que mi recuerdo te
supusiese un lastre.
Ni que la vida dejase de regalarte
historias.
Yo no podía seguir con la mía.
Al menos eso estuve creyendo durante
varias estaciones.
No me gustaron nunca las despedidas,
y no pienso hacerlo ahora.
Ya sabes que despedirme de ti sería
dejar de pensarte.
Y no.
No hay comentarios:
Publicar un comentario