domingo, 29 de septiembre de 2013

Escribo para no ahogarme. Para mantener a flote los sentidos.
Escribo y escribía por nostalgia, por derrumbe, por acoso a la melancolía.
Por alegría, por miedo, por desprecio a todo aquello que nunca he aceptado de mí.
Por prisa, por calma, por batallas y pérdidas irremediables en las cuales cuatro letras eran las que me daban un punto de apoyo.
Escribo y escribía para seguir respirando,
para conseguir llegar algún día a comprenderme del todo,
o simplemente,
para explicar con palabras todas las cosas que nunca dije.
Al fin y al cabo, escribo para no dejar de ser yo misma,
para vivir, para ser.
Y me resulta reconfortante, saber que por mucho que escriba,
nunca llegaré a conocerme del todo,
esa, es la clave,  para seguir avanzando.

No hay comentarios:

Publicar un comentario