Sales del estado de ausencia. Presente. Y entonces se nota.
Desaceleras, te entorpeces, y parece cuestión de risas todo lo que provoca.
Me entorpezco, me arruino me pierdo. Y cada vez, me parece menos negro el color de la noche.
Será quizás todo parte del teatro, y de los mejores actores del mundo, pero no puedo irme a dormir
sin ver terminar la obra.
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